Casting your Demons out


Rendido, vio su mundo tornarse cada vez más oscuro. 
La luz que alguna vez tuvo en el seno de su pecho desapareció por completo,
permitiendo a las grietas del dolor abarcar la mayor parte de su piel, su piel gris como nube de invierno. Dando vueltas, dominado por los demonios en su cabeza, perdió el rumbo... refugiándose en los rincones de su propio infierno. 

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