Sigh


Y nuevamente siento el cosquilleo que tanto miedo provoca. Sentirse ligera como una pluma y pesada como una armadura de hierro produce ciertas sensaciones en mi cuerpo, como si fuese a volverme loca. Respiro hondo, respiro otra vez...el aire se hace espeso y mi lengua se seca, el sudor comienza a caer sobre mis mejillas, ¿lagrimas?.

Cuantas veces me negué a aceptar que era igual a los demás, patéticamente pensé que tenía una estrella en mi frente, pero la vida una vez más me da patadas voladoras y me deja semi-inconsciente en el suelo, sintiendo la derrota y la humillación desde lo más profundo de mi olfato, ese maldito olor que cala mis huesos y me deja hecha polvo. Cómo es difícil armarme nuevamente, ponerme de pie y hacerle frente a todo lo que viene. Sonreír al destino. Sí.

Cuantas veces hablé de la famosa caja de Pandora, que se destapa para dejar salir todos los males del mundo, y sí...me cansé de ser pesimista, esta vez quiero que se destapen todas las bondades que guarda en su interior, que deje salir el brillo que con recelo se ha escondido desde la vista ajena en los pasajes moribundos del pasado. Darle pie a un cambio de página, para seguir leyendo la historia que escribo con mi sangre, el desenlace esta en mis manos...
¿Quieres ayudarme?

El brillo de mis ojos disminuye con cada minuto, es la inocencia que se retira cansada de mi cabeza, mientras más aprendo, menos siento. Mientras más aprendo, menos quiero.

El último soplido de esperanza se fue con tu rastro bajo el cielo gris...siguiendo la estela de tu olor que jamás se irá de mis sentidos. Dame la oportunidad de enmendar mis errores, dame aliento para unir el polvo del suelo. Ayúdame a querer.

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