Caja del Alma


Mantenía en secreto las virtudes de su pecho como la caja de Pandora que nunca debió abrirse.
El temor se escondía bajo un disfraz el cual no dejaba entrever lo que realmente había en su interior,
pues la cobardía se apoderaba de su tiempo y nublaba la osadía que alguna vez dijo tener.
Se cansó de esperar aquel que pudiese descubrir los rincones de su mundo y decidió cerrar la caja, depositando el contenido de su alma anhelando no ver nunca mas lo que ahí yacía, perdiendo así la llave en los caminos mas recónditos del olvido.

La incertidumbre de no saber que ocurriría con su secreto no cesaba, sin descanso circulaba por su cuerpo enfriando los mínimos espacios tibios que quedaban, sin embargo dejó de sentir y poco a poco perdió todo atisbo de esperanza que en ella moraba.

Nadie sabia que el contenido de la caja seguía creciendo, alimentándose de los pensamientos que jamás se ausentaron siquiera por un segundo, era cuestión de tiempo ya que su tamaño no daba abasto. Finalmente el momento inesperado llegó y la caja se abrió dejando salir lo que alguna vez habitó en el interior de un tibio corazón.

Miró hacia el cielo y observó mientras sus miedos flotaban en el aire, sus secretos no eran mas secretos. Sintió un extraño alivio y cayó de rodillas. Comprendió que todo el tiempo que gastó sigilosamente custodiando la caja, la misma caja que la traicionó revelando sus misterios, fue inútil. Miro hacia el cielo y solo vio las nubes adornando el cielo.

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